Representaciones

Filtros y Búsqueda
Filtrar por tipo (selección múltiple)
Y esta conversación divina se parecía en su rostro, en el cual resplandecía maravillosa y angélica alegría.
María de Toledo
Un año padeció terribles dolores que parecía, en todos los momentos, serle sacados sus huesos y las entrañas sin nunca ser vista en ella señal de impaciencia o turbación, mas llena de muy suave alegría en su espíritu alababa a Nuestro Señor.
María de Toledo
A cabo del año creciole la calentura muy aguda y subiole el frenesís a la cabeza. Y aunque perdió el uso del entendimiento, ningunas palabras salían de su boca sino muy sanctas, puesto que las decía en latín, que ella no entendía, como eran estas: “Iin pace in idipsum dormiam et requiescam: In manus tuas domine commendo spiritum meum: Vias tuas domine demonstra mihi: Hac requies mea in seculum seculi”. Pasados tres días tornó en sí, pidió y recibió con singular devoción todos los sacramentos.
María de Toledo
Sintiose, luego que murió, un olor suavísimo en aquel aposento y una música tan suave que excedía a todo lo que humanamente puede entenderse, no faltando algunas revelaciones en personas de sancta vida por las cuales se entendió la gloria de su bendita alma.
María de Toledo
El alivio mayor que, rodeada de tantos sentimientos, tenía era el trato de Dios, con que se alentaba de suerte que parecía no tener pena o dolor alguno, y era tanto el gozo que interiormente deste trato tenía que le salía al rostro, cosa muchas veces advertida entre las suyas, porque era maravilla verla en un instante con la amarillez y flaqueza que las penitencias y enfermedad era fuerza la acarreasen y, en dando principio a las alabanzas de Dios, se encendía y como hermoseaba y llenaba el rostro de suerte que parecía vender salud y tenerla confirmadísima.
María de Toledo
Otra vez, día de la Transfiguración de Nuestro Señor, la vio otra monja con el rostro tan resplandeciente como el mismo sol. Y preguntándola el día siguiente muy apretadamente la manifestase el misterio de luz tan desigual a las humanas, respondió con gran sencillez que se había servido Dios de descubrirla los misterios que en su gloriosa transfiguración había obrado, como si en compañía de los apóstoles se hubiera hallado en el monte Tabor. Otras muchas veces vían semejantes luces en su rostro o en el lugar donde oraba
María de Toledo
Particularmente, estando en oración, en la cual muchas veces se transportaba y arrobaba en éxtasi quedando sin sentido alguno
Juana de la Cruz
Sucedió algunas veces que, estando en éxtasi y arrobada, hablaba y lo que decía eran razones muy levantadas y subidas y de que se edificaban los que las oían
Juana de la Cruz
estando esta bendita en éxtasi habloles en algarabía y ellas la oyeron de buena gana y respondieron
Juana de la Cruz
Obedeció la abadesa y, la primera vez que la vido en éxtasi y que hablaba, mandó salir del aposento a las monjas que estaban en él y quedó sola
Juana de la Cruz

Mostrando 1 a 10 de resultados

Elementos por página