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Pero su madre, impaciente de la absencia de su hija por el amor que entrañablemente la tenía, acudió al árbitro de la muerte y de la vida, Christo, a quien por intercesión de su clementísima Madre suplicó la volviese la hija que lo era más suya que della misma. Volvíase a la imagen que hoy se venera en la Iglesia destas señoras, decíala: “Perdonad, Señora, al atrevimiento de mis manos por el sentimiento de mi corazón. Madre sois del mejor Hijo, hija era vuestra la que yo parí; o quitáreos el vuestro, o dadme la que, aunque mía, quiero para Vos. Vos no podéis vivir sin el vuestro, yo sin la mía, ¿para qué tengo que vivir? Quitoosle, mientras me la dais”.
María de Toledo
Divulgose la fama deste milagro tanto que, habiendo sido el primero deste género, hasta hoy dura la devoción de todas las que remedian su esterilidad con la intercesión desta gloriosísima señora, a la cual de la misma manera se encomiendan las que están en los dolores de parto, experimentando su ayuda por medio de sus reliquias, y de una imagen que está en este monasterio hallada por la misma beata abadesa milagrosamente.
María de Toledo
Salió una vez entre otras más tarde de lo que solía del locutorio bajo desta casa la reina y la abadesa. Al tiempo que quiso salir, vio en la pared que cae el patio una como estrella o luz pequeña y resplandeciente. Hizo otro día romper el lugar donde la había visto y halló una imagencica de Nuestra Señora, la cual se lleva en su ayuda maravillosamente, y es tanta la fe que se tiene en ella, que suelen venir por ella de muchas leguas alrededor, y de muy lejos de Toledo, y las que están prevenidas con esta ayuda confían en gran manera en su buen succeso sin temer peligro alguno.
María de Toledo
La cual, una devota mujer que servía a las monjas, juntándose con otras mujeres y con música de panderos, llevaba la sancta imagen quitándola de sobre la puerta de la clausura de las monjas donde estaba y la traía por los pueblos de la comarca
Juana de la Cruz
Y así, habiendo hecho oración y, en particular, reverenciando la imagen de la Madre de Dios, llegose a una parte y desnudose el vestido de hombre que traía y vistiose el proprio suyo de mujer con que llegó y habló a las monjas dando cuenta de quién era y el deseo que traía, rogándoles la admitiesen en su clausura.
Juana de la Cruz
se hincó de rodillas delante de una imagen de Nuestra Señora pidiéndola con fervorosas lágrimas restituyese la vida a su hija, pues era fácil a su intercesión; y, tomando a la imagen el santo niño Jesús que tenía en los brazos, la dijo: si no me dais la hija que os ruego, yo no he de volver a vuestro hijo, a cuya devota sinceridad y tiernas lágrimas inclinada la madre de clemencia restituyó a la vida a la difunta.
María de Toledo
en la cual estaba una imagen de Nuestra Señora de bulto, de mucha devoción y milagros, y hincándose de rodillas le dio gracias porque la había traído a su casa sin peligro de su persona y decía con mucha humildad a la santa imagen: “¿Qué servicio podré yo hacer por tan gran merced como esta? Suplicote, mi Señora, me des gracia que yo persevere en esta casa y viva en ella todos mis días”; de lo cual le certificó la imagen, y de allí fue a llamar a la puerta, rogando que la abriesen.
Juana de la Cruz
Entonzes la sancta ymagen la habló, diziéndole: “En nora buena seáys venida, hija, a esta mi casa. Entra en ella alegremente, pues para ella fuysteis criada, y yo te torno a dar la mayoría como te tengo dicho”.
Juana de la Cruz
Estando esta sancta virgen en su çelda en una ferbiente oraçión ante una ymagen del Señor y de su bendita madre, offreçiole sus dolores y enfermedades [...]. Y ansimismo, suplicava a su Divina Magestad resçiviese de todos ellos los serviçios e buenas obras, y limosnas que por su sancto amor hazían, y le pluguiese responderla si huviese resçivido los serviçios de sus hermanas, las religiosas, y de sus devotos a ella encomendados. A la qual suplicaçión respondió el poderoso Dios...
Juana de la Cruz
En la imagen de la venida del Spíritu Santo an de rezar siete ‘Credos’ a los siete dones del Spíritu Santo, y todas las figuras que en esta santa imagen están pintadas hablaron, que son Nuestra Señora y San Juan Evangelista y los demás.
Juana de la Cruz

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