María de la Visitación

Información

  • Nacimiento: 1505
  • Fallecimiento: 1570
  • Orden: Jerónimas
  • Convento: Convento de San Pablo (Toledo)

Fuentes

Villegas 1589

Autor: Alonso de Villegas

Año: 1589

Título: Addicion a la Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes (tercera impresión)

Sigüenza 1605

Autor: José de Sigüenza

Año: 1605

Título: Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, doctor de la Iglesia, dirigida al Rey, Nuestro Señor, Don Felipe III

Representaciones

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Era tañedora de tecla y su continuo ejercicio era seguir el coro de noche y de día, y en esto se ejercitó de suerte que jamás faltó hora d´él sino estando notablemente enferma. Tenía su cama en el dormitorio, sin querer irse a celda particular, y de allí se levantaba a maitines a la media noche; y ella era la que tocaba la campana para que otras se levantasen a ellos. Quitaba y ponía los libros antes que las cantoras fuesen a hacerlo. 
María de la Visitación
Oyeron tres religiosas una música celestial en su  aposento, y aunque no todas las demás la oyeron mas vieron a estas tres tan demudadas que entendieron ser verdad lo que decían.
María de la Visitación
Vido esta sierva de Dios, un día estando en el coro, a otra monja que se ponía tocados con grande curiosidad, que estaba el demonio junto con ella componiéndoselos y persuadiéndola a que se lo sanease con ellos. Diole grande espanto y desmayo mas, tornando en sí con lágrimas, avisó a la monja de lo que había visto, la cual se enmendó por esto.
María de la Visitación
 gran tañedora y que sabía bien música, y así fue corretora del coro toda su vida, con tanta asistencia que no faltaba de allí de noche ni de día
María de la Visitación
y si la priora tenía algún enojo con alguna, no paraba hasta que lo componía todo, de suerte que, si la caridad, y el amor del prójimo no le forzaba, ningún otro menester la meneaba de aquel lugar firme de la presencia de su Señor
María de la Visitación
Estando otra vez en el coro, vio a una monja algo apartada de las otras, componiendo el tocado con mucha curiosidad como si hubiera de salir a vistas, y mirando más atentamente, vio a un demonio que estaba cerca della, persuadiéndole que se ocupase en aquella vanidad, y se preciase mucho de aquella gala y donaire. Espantose esta santa de la endiablada visión tan reciamente que cayó en tierra como muerta. Vuelta del desmayo, comenzó a llorar agramente el engaño fuerte de aquella hermana. Fuese a ella los ojos hechos fuentes, testigos de la verdad y del sentimiento, díjole lo que había visto, avisándole de su daño, y que no curase de atavío, ni gala, que tan bien le parecía al diablo y tan mal a Dios. 
María de la Visitación

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Oyeron tres religiosas una música celestial en su aposento, y aunque no todas las demás la oyeron mas vieron a estas tres tan demudadas que entendieron ser verdad lo que decían.
María de la Visitación
Vido esta sierva de Dios, un día estando en el coro, a otra monja que se ponía tocados con grande curiosidad, que estaba el demonio junto con ella componiéndoselos y persuadiéndola a que se lo sanease con ellos. Diole grande espanto y desmayo mas, tornando en sí con lágrimas, avisó a la monja de lo que había visto, la cual se enmendó por esto.
María de la Visitación
Estando otra vez en el coro, vio a una monja algo apartada de las otras, componiendo el tocado con mucha curiosidad como si hubiera de salir a vistas, y mirando más atentamente, vio a un demonio que estaba cerca della, persuadiéndole que se ocupase en aquella vanidad, y se preciase mucho de aquella gala y donaire. Espantose esta santa de la endiablada visión tan reciamente que cayó en tierra como muerta. Vuelta del desmayo, comenzó a llorar agramente el engaño fuerte de aquella hermana. Fuese a ella los ojos hechos fuentes, testigos de la verdad y del sentimiento, díjole lo que había visto, avisándole de su daño, y que no curase de atavío, ni gala, que tan bien le parecía al diablo y tan mal a Dios. 
María de la Visitación
 Quince días antes de su muerte, dijo con mucha alegría que nuestro Señor le había hablado y dicho que era ya poca la resta de la deuda, y le quedaba poco por padecer. 
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