María de Ajofrín

Información

  • Nacimiento: Hacia 1455
  • Fallecimiento: 1489
  • Orden: Jerónimas
  • Convento: Convento de San Pablo (Toledo)

Fuentes

Ms c-III-3 Escorial

Autor: José de Sigüenza y Bonifacio de Chinchón (manos)

Título: Tercera parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo 

Ms Cruz 1591

Autor: Juan de la Cruz

Año: 1591

Título: Historia de la Orden de S. Hierónimo, Doctor de la Yglesia, y de su fundaçión en los Reynos de España

Vega 1539

Autor: Pedro de la Vega

Año: 1539

Título: Cronica de los frayles de la orden del bienaventurado sant Hieronymo

Villegas 1588 

Autor: Alonso de Villegas

Año: 1588

Título: Addicion a la Tercera Parte del Flos sanctorum: en que se ponen vidas de varones illustres, los quales, aunque no estan canonizados, mas piadosamente se cree dellos que gozan de Dios por auer sido sus vidas famosas en virtudes (primera impresión)

Sigüenza 1605

Autor: José de Sigüenza

Año: 1605

Título: Tercera Parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo, doctor de la Iglesia, dirigida al Rey, Nuestro Señor, Don Felipe III

Pisa 1605

Autor: Francisco de Pisa

Año: 1605

Título: Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo e Historia de sus antigüedades y grandeza y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado y gobernado en sucesión de tiempo, y de los arzobispos de Toledo, principalmente de los más celebrados

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Y recebida en él, diose toda a los exercicios santos de la religión conversando santamente, y con grande humildad menospreciando a sí misma, haziendo al Señor de sí contino sacrificio sin querella
María de Ajofrín
Y espantada desta visión y muy turbada en su espíritu, hizo con mucho trabajo lo mejor que pudo su confessión; la qual acabada, como tornasse a hazer oración a la imagen ya dicha, vido la claridad primera y la mano alçada del Niño como primero la avía visto y quedó muy consolada y esforçada en su coraçón
María de Ajofrín
y ardió por espacio de una hora, la qual acabada se mató y quedó muy espantada desto
María de Ajofrín
mas andava de lugar en lugar por la casa llorando, y orando al Señor, y demandando limpieza y aparejo para rescebir el sancto sacramento. Y venida la hora de la communión, fue con las otras hermanas a comulgar y recebió el sanctíssimo sacramento en semejança de un cordero bivo en especie de pan. Y como lo rescibió en la boca, sintiólo luego bullir y andar de un cabo a otro como cosa biva; y tragolo con gran pavor y mucho temor y sintió cómo se le puso sobre las telas del coraçón. Y tanta fue la alegría y consolación que entonces rescibió que en quinze días con sus noches no dormió llorando y orando continuamente
María de Ajofrín
Y venida la hora de la communión, fue con las otras hermanas a comulgar y recebió el sanctíssimo sacramento en semejança de un cordero bivo en especie de pan. Y como lo rescibió en la boca, sintiólo luego bullir y andar de un cabo a otro como cosa biva; y tragolo con gran pavor y mucho temor y sintió cómo se le puso sobre las telas del coraçón. Y tanta fue la alegría y consolación que entonces rescibió que en quinze días con sus noches no dormió llorando y orando continuamente; 
María de Ajofrín
y luego fue arrebatada en espíritu, y dende entonces le quedó que cada vez que rescebía el sanctíssimo sacramento se transportava en espíritu y se enajenava de los sentidos exteriores, quando más, quando menos, como adelante se dirá. Y desde este día le dio el Señor este don y gracia que cada vez que comulgava le quedava un dulçor maravilloso
María de Ajofrín
Esta Verónica le tomó después su confessor. Y quedó ella muy espantada desta visión, y affligiose por muchas maneras de penas, porque el Señor más claramente descubriesse este hecho y mostrasse su voluntad.
María de Ajofrín
Y después en fin del mes de setiembre cayó en una gran enfermedad del coraçón: y no aviendo esperança de su salud fue arrebatada en espíritu y estuvo como muerta espacio de tres horas, y las hermanas que estavan presentes dávanle muchos tormentos por la retornar.
María de Ajofrín
Como la sierva de Dios oyó la respuesta de su confessor fue muy turbada y dio muchos sospiros y affligiose mucho y propuso en su coraçon de le responder por carta como lo hizo.
María de Ajofrín
Y como pasasse por un lugar donde estava una ventana, vio estar en ella un pliego de papel blanco. Y no sabiendo quién lo avía allí puesto y tomolo y llevolo en las manos. Y como se metiesse en un sótano onde algunas vezes ponían la leña, y asentasse muy affligida y se arrimase a una pared, vio súbitamente una claridad que resplandecía y daba el resplandor en el papel, y según ella dixo al prior suso dicho, no supo quién le tomó su mano y escrivió dos cosas:
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Y en la claridad de la imagen vio cómo Nuestro Señor, estando en los braços de la madre, alçó la mano contra ella como la suele alçar el sacerdote quando asuelve al penitente.
María de Ajofrín
Y venida la hora de la communión, fue con las otras hermanas a comulgar y recebió el sanctíssimo sacramento en semejança de un cordero bivo en especie de pan. Y como lo rescibió en la boca, sintiólo luego bullir y andar de un cabo a otro como cosa biva; y tragolo con gran pavor y mucho temor y sintió cómo se le puso sobre las telas del coraçón. Y tanta fue la alegría y consolación que entonces rescibió que en quinze días con sus noches no dormió llorando y orando continuamente; 
María de Ajofrín
Y fue el día octavo de la Resurrectión arrebatada en espíritu: y vido cómo vino a ella un varón muy reverendo por gesto y edad vestido de una capa de seda colorada, y díxole: “Ven, que te llama la reyna”. Y ella pensando que la llamava la reyna terrenal no quiso yr con él. Entonces aquel varón díxole otra vez: “Ven que te llama la reyna del Cielo
María de Ajofrín
Y ella entonces fue con él, y hallose en una yglesia fuera de la ciudad, onde estava Nuestra Señora con su Hijo en los braços. Y como la vido, púsose de rodillas delante della, y el varón que la llamó púsole en las manos un paño de seda, y la Sanctíssima Virgen puso su Hijo encima del dicho paño, e dándole a otro honbre de menor edad para que la acompañasse junto con el que la avía llamado, díxole: “Ve con mi Hijo onde fueren estos dos varones”.
María de Ajofrín
Y vido después el día de la Ascensión cómo Nuestra Señora tenía en el altar a su Hijo en los braços así bivo como lo parió y que llamava a altas bozes con lágrimas, y dezía
María de Ajofrín
Y estando así transpuesta vido a Nuestra Señora, la qual le mandó que dixesse a su confessor todas las cosas que avía visto para que él las dixesse a dos varones católicos de la sancta yglesia de Toledo que le nombró
María de Ajofrín
Y como pasasse por un lugar donde estava una ventana, vio estar en ella un pliego de papel blanco. Y no sabiendo quién lo avía allí puesto y tomolo y llevolo en las manos. Y como se metiesse en un sótano onde algunas vezes ponían la leña, y asentasse muy affligida y se arrimase a una pared, vio súbitamente una claridad que resplandecía y daba el resplandor en el papel, y según ella dixo al prior suso dicho, no supo quién le tomó su mano y escrivió dos cosas
María de Ajofrín
Y estando así la noche de los Finados por tres o quatro vezes dio muy grandes gemidos y sospiros con grande estremecimiento del cuerpo. Y deste arrobatamiento fue levada al throno del Rey Celestial, onde vido cosas de gran espanto, que lengua humana no puede bien explicar: vido a Nuestro Señor Jesu Christo estar assentado en un grande throno; y estava delante d’ Él gran multitud de gente y tenía atravessado en su boca un cuchillo agudo de entrambas partes.
María de Ajofrín
Y fue que el día de la circuncisión fue robada en espíritu. Y fue llevada delante de un gran juez de cara muy espantable; porque no havía querido obedecer en manifestar las cosas que avía visto a las personas que le era mandado, reprehendiola el juez gravemente de su desobediençia. 
María de Ajofrín
Y estando así, vido en visión al religioso que aquel domingo vino a decir missa en el monesterio y cómo, quando llegó a las palabras de la consagración, Nuestra Señora le dava el Niño que tenía en los braços y cómo el sacerdote lo partía en tres partes
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Y como otra vez esta sierva de Jesu Christo rogasse con mucha atención por todos los sacerdotes y mirasse a una Verónica que tenía en un libro pintada, vido en ella y sobre ella por espacio de una hora gran resplandor, y vido carne y sangre. 
María de Ajofrín
Y como pasasse por un lugar donde estava una ventana, vio estar en ella un pliego de papel blanco. Y no sabiendo quién lo avía allí puesto y tomolo y llevolo en las manos. Y como se metiesse en un sótano onde algunas vezes ponían la leña, y asentasse muy affligida y se arrimase a una pared, vio súbitamente una claridad que resplandecía y daba el resplandor en el papel, y según ella dixo al prior suso dicho, no supo quién le tomó su mano y escrivió dos cosas:
María de Ajofrín
Y como fuesse a sacar una caldera de agua de una tinaxa, cayó una de las cartas dentro; y detúvose en el ayre y no llegó al agua, y metió la mano y sacola no llegando la mano al agua. Y una destas cartas ovo después el capellán mayor de la yglesia de Toledo, que era varón de gran merescimiento. El qual dixo al prior que escrivió estas cosas que poniéndola sobre tres enfermos fueron sanos de diversas enfermedades.
María de Ajofrín
embió aquella carta con mucha fe para que se la pusiessen, y luego que se la pusieron bostezó y resusçitó y sanó perfectamente. Y como una mujer tuviesse el pecho abierto, luego que le pusieron encima esta cara se le cerró y sanó. Y un clérigo yva a Santiago y llevava consigo con gran devoción aquella carta, y cayó en un braço de mar y mojándosele toda la ropa, la carta no se le mojó.
María de Ajofrín
Y luego otro día, estando rezando en un libro a una ventana que salía al cielo
María de Ajofrín
En la ciudad de Toledo estava un canónigo para morir, y obrados en él ya todos los remedios humanos, como siempre perdiesse, encomendose con mucha devoción a esta bienaventurada virgen, y embió a visitar su sepultura y que le truxessen un poco de tierra della.
María de Ajofrín
Y fuele traýda una almohada en que la dicha sancta virgen finara y luego que la puso sobre sí sanó.
María de Ajofrín
Y tomó ella la carta quemada y echóla en un arca. Y como otro día viniesse la otra religiosa para la tornar a escrevir, abrió la sierva de Dios el arca y hallaron la carta sana.
María de Ajofrín
como esto fuese con muchas lágrimas y ternura, vido una claridad grande que rodeaba la imagen y pareciole que el Bendito Niño levantaba la mano, a la manera que la pone el sacerdote cuando absuelve, de lo cual recibió grande temor, mas siguiose luego un celestial consuelo.
María de Ajofrín
antes, como se levantaba de su cama para orar delante un crucifijo, al tiempo que entendió, por el sonido de las campanillas, que alzaban en una misa, sintió tan gran dolor en los pies y en las manos que parecía que le ponían en aquellos lugares clavos gruesos. Y como estuviese en esta pena, parecíale que le traspasaban la mano izquierda. Y fue tan vehemente el dolor que puso el dedo pulgar de la mano derecha en la palma de la izquierda y apretó cuando pudo con el gran dolor que tenía, y reventó la sangre, de que ella quedó admirada.
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